ACTIVIDAD

Encuentro Doctorado en Comunicación 2026: La comunicación como campo interdisciplinario

  • Publicado 26 de agosto 2026



Presentación

El Encuentro Doctoral en Comunicación constituye un espacio de intercambio académico entre estudiantes y ex estudiantes del Doctorado en Comunicación UFRO/UACh, orientado a compartir avances de investigación, promover el diálogo interdisciplinario y fortalecer la comunidad académica del programa. La jornada busca favorecer la reflexión crítica, la retroalimentación entre pares y la generación de redes de colaboración en torno a los desafíos contemporáneos de la comunicación.

Objetivo general

Generar un espacio de intercambio académico entre estudiantes y ex estudiantes del Doctorado en Comunicación que favorezca la socialización de sus investigaciones, el diálogo interdisciplinario, la reflexión crítica y la construcción colaborativa de conocimientos.

Objetivos específicos

  • Socializar los avances de investigación desarrollados por los y las estudiantes del doctorado.
  • Promover el intercambio de perspectivas teóricas, metodológicas y epistemológicas.
  • Favorecer la retroalimentación académica entre estudiantes y cuerpo académico.
  • Fortalecer las redes de colaboración y el sentido de comunidad académica.
  • Incentivar futuras publicaciones, proyectos y actividades de investigación conjunta.

Bases de postulación

Podrán postular estudiantes y/o ex estudiantes egresados del Doctorado en Comunicación UFRO – UACh. Las presentaciones para las contribuciones regulares del congreso deben seguir las siguientes indicaciones:

Estructura sugerida para cada presentación

  • Título de la investigación
  • Problema y justificación
  • Objetivos o pregunta de investigación
  • Marco teórico
  • Metodología
  • Avances o resultados preliminares
  • Desafíos de la investigación
  • Preguntas para la discusión.

Envío de propuestas

Los autores interesados en participar en el Encuentro Doctorado en Comunicación 2026: La comunicación como campo interdisciplinario deberán enviar un resumen extendido de su propuesta de la presentación con una extensión de entre 400 a 600 palabras y debe incluir:

  • Título de la presentación
  • Eje temático en el que se inscribe
  • Nombre completo de la /el autor (a), filiación institucional y correo electrónico de contacto
  • Planteamiento del problema, objetivos, marco teórico-metodológico y principales conclusiones o argumentos
  • Indicar si presentará a través de exposición o póster

En las citas y referencias se deberá utilizar el formato APA 7.

Plazo para envío de sus presentaciones: miércoles 04 de noviembre al correo electrónico encuentrodoctorado2026@gmail.com

Modalidad de las presentaciones

Cada estudiante dispondrá de 10 a 12 minutos para presentar su investigación y 8 minutos, como máximo, para preguntas y discusión, totalizando 20 minutos por exposición.

Modalidad de presentación en póster

El estudiante deberá presentar un póster impreso con las medidas de 1.5 m de alto, por 1 m de ancho aproximadamente.

Ejes temáticos

  • Comunicación, ciencias y tecnologías de Inteligencia Artificial
  • Comunicación, género e interculturalidad
  • Estudios de imagen, cine y televisión
  • Comunicación política y ciudadanía
  • Comunicación estratégica y organizacional

Equipo organizador

  • Dr. Carlos Del Valle. Director Doctorado en Comunicación UFRO – UaCh
  • Dr. Rodrigo Browne. Director Doctorado en Comunicación UFRO – UaCh
  • Paula Vildoso Ortiz. Candidata a Doctora en Comunicación
  • Patricia Jara Peña. Candidata a Doctora en Comunicación
NOTICIA

Doctorado en Comunicación lamenta el fallecimiento de Michèle Mattelart

  • Publicado 25 de agosto 2026

Desde el Doctorado en Comunicación UFRO/UACh lamentamos el fallecimiento de Michèle Mattelart, investigadora y referente fundamental del pensamiento crítico en comunicación, cuya trayectoria realizó importantes aportes a la comprensión de los medios, la cultura, las industrias culturales y las relaciones de género, con una especial vinculación con América Latina.

Su obra constituye un legado relevante para los estudios de comunicación, particularmente por su mirada crítica sobre las industrias culturales, las representaciones mediáticas y el lugar de las mujeres en los medios de comunicación. Sus investigaciones contribuyeron tempranamente a problematizar las relaciones entre comunicación, cultura, poder y género, abriendo perspectivas que mantienen plena vigencia en el campo académico contemporáneo.

Para el Doctorado en Comunicación, su partida tiene además una significación especialmente cercana. Michèle Mattelart fue parte de la trayectoria académica del programa al dictar, junto a Armand Mattelart, la Cátedra sobre Comunicación e Industrias Culturales, instancia que permitió a nuestras y nuestros estudiantes aproximarse directamente a sus reflexiones y a una tradición de pensamiento que ha sido fundamental para comprender críticamente las transformaciones de la comunicación y la cultura.

Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a América Latina y al desarrollo de una tradición crítica de los estudios comunicacionales. Junto a Armand Mattelart, desarrolló parte importante de una producción intelectual que marcó la discusión sobre comunicación, ideología, cultura de masas y procesos sociales, influyendo en generaciones de investigadoras e investigadores de la región.

NOTICIA

Con éxito se realizó el Seminario Internacional sobre Historia Oral, Memorias y Archivos Audiovisuales entre la Patagonia Austral y México

La instancia internacional, organizada por el Proyecto “Diálogos Australes” junto al Laboratorio Audiovisual de Investigación Social (LAIS) del Instituto Mora de México, contó con el patrocinio oficial del Doctorado en Comunicación (UFRO/UACH), el Instituto de Historia PUC y Editorial Cuarto Propio, marcando el primer hito de la alianza estratégica entre la academia y el territorio sur-austral.

  • Publicado 18 de agosto 2026

Punta Arenas, 18 de agosto de 2026. – En el marco de la reciente alianza estratégica suscrita entre el Programa de Doctorado en Comunicación de la Universidad de La Frontera (UFRO) y la Universidad Austral de Chile (UACH), y el Proyecto “Diálogos Australes: Archivo de Historia Oral de Punta Arenas”, se llevó a cabo con gran convocatoria el Seminario Internacional: “Historia Oral, Memorias y Archivos Audiovisuales: Cruces metodológicos entre la Patagonia Austral y México”.

La actividad, desarrollada de manera virtual, representó el primer hito de trabajo colaborativo derivado del Protocolo de Acuerdo entre ambas entidades, cuyo propósito central es fortalecer la investigación aplicada, elevar la rigurosidad científica en el levantamiento de memoria territorial y descentralizar la formación doctoral en el extremo austral de Chile.

La jornada fue inaugurada por el Dr. Carlos Del Valle Rojas, Director del Doctorado en Comunicación (UFRO), quien destacó la relevancia de articular redes internacionales e impulsó el valor de la investigación situada desde los territorios.

A continuación, la primera exposición estuvo a cargo del Mg. Gastón Cárcamo Vargas, Director y Fundador de Diálogos Australes, con la ponencia “Diálogos Australes: Archivos, Memorias e Historias desde la Patagonia Austral chilena”, donde presentó los avances metodológicos y el modelo de trabajo del archivo de memoria en Punta Arenas. Posteriormente, el equipo del Laboratorio Audiovisual de Investigación Social (LAIS) del Instituto Mora (México) presentó la ponencia “Historias de vida y mujeres documentalistas”, profundizando en el rescate audiovisual con perspectiva de género.

El encuentro finalizó con una nutrida mesa de diálogo y preguntas que permitió el intercambio de experiencias entre académicos, investigadores y asistentes de diversos países de América Latina y Europa.

Cabe destacar que el Seminario contó además con el patrocinio del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de la Editorial Cuarto Propio, consolidando un entramado de colaboración institucional que proyecta a la Región de Magallanes como un polo emergente en el estudio de las mediaciones, la mediatización y la historia oral. La grabación completa de la jornada ya se encuentra disponible para consulta pública en el canal oficial de YouTube del proyecto:

Ver seminario completo aquí: https://www.youtube.com/@DiálogosAustrales

NOTICIA

Doctorado en comunicación lidera convenio UFRO y CONADI

  • Publicado 18 de agosto 2026

El doctorado en comunicación firmó un convenio con el programa de acción territorial (ex orígenes) el año 2024.

En el marco del convenio se ha realizado un curso y un diplomado gratuito dirigido a profesionales del Programa.

Asimismo, se desarrolló un trabajo de análisis de los 71 planes territoriales de la región, el cual permitió identificar diferentes requerimientos de las comunidades.

Precisamente, a partir de estos hallazgos se estableció, junto a las nuevas autoridades, la necesidad de actualizar y ampliar el actual convenio.

En este sentido, el director del doctorado en comunicación organizó una reunión entre las diferentes unidades de la Universidad y las nuevas autoridades del Programa de CONADI

COYUNTURA

Ciencia de la no ciencia. Hacia una devaluación programada de las humanidades

Por: Norval Baitello Jr – Rodrigo Browne Sartori
  • Publicado el 14 de agosto 2026

En los últimos años, América Latina ha sido testigo de un avance conservador y tecnocrático que, bajo la bandera de la “productividad” y el “crecimiento económico”, ha emprendido una ofensiva directa contra el pensamiento crítico.

Las administraciones de figuras como Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei en Argentina y las propuestas programáticas de José Antonio Kast en Chile encarnan una visión de la sociedad en la que el presupuesto público para las artes, las humanidades y las ciencias sociales fue o está siendo drásticamente recortado, ubicándolas en un espacio secundario y minimalista, casi como disciplinas “inútiles” o denigrándolas como si fuesen unas ciencias en desecho, con el fin de priorizar, exclusivamente, las “no ciencias” que aseguran productividad, desarrollo tecnológico funcional (solamente para el tiempo inmediato y para el beneficio de muy pocos) y progreso económico sin cuidados con la ecología de la naturaleza y la ecología humana. O sea, un desarrollo que no desarrolla la calidad de vida de las personas y un progreso que destruye el planeta y la vida.

Sin embargo, esta aparente búsqueda de la eficiencia pragmática no es políticamente neutral. Al analizar estas tendencias a la luz de las teorías de la comunicación, la ecología de la cultura y de la imagen, se devela una alarmante realidad: la devaluación programada de las humanidades y del pensamiento crítico representa el paso definitivo hacia la instauración de un espacio nulodimensional (un espacio de ceros y de cuantificación pura). Un orden social en el que el ser humano es despojado de su densidad corporal, de su existencia histórica y reflexiva, y reducido a un mero punto en las estadísticas del mercado, convirtiendo esta ecuación en el campo perfecto para derivar del cuerpo al número.

La obsesión tecnocrática de estos líderes por cuantificar y evaluar la educación y la cultura bajo criterios meramente instrumentales se alinea con lo que Vilém Flusser —recogido por Dietmar Kamper— describió como el cuarto paso de la abstracción humana. A saber, la transición de la tridimensionalidad física del cuerpo al espacio nulodimensional del punto, del código y del número. De acuerdo con esta concepción, el ser humano comenzó habitando un mundo de cosas tridimensionales (la praxis material y corporal), del cual se retiró hacia la bidimensionalidad de la imagen (la observación y la imaginación), para luego refugiarse en la unidimensionalidad de la escritura lineal (la descripción histórica, el nexo y la crítica). El paso final de este repliegue —hoy completado— es la caída en la “nulodimensionalidad” de las estadísticas, los algoritmos y la demoscopia mediante la extracción de datos.

Al desmantelar el financiamiento de las ciencias sociales, las artes y las humanidades, las políticas de corte neoliberal y autoritario aceleran esta “catástrofe” de las dimensionalidades. Al extirpar el pensamiento crítico, reducen la existencia humana a fórmulas abstractas. El ciudadano deja de ser un cuerpo con memoria, historia, emociones y territorio y se transforma en una mera función cuantificable. En esta dimensión nula, ya no somos seres de carne y hueso con capacidad de agencia; somos convertidos en un “no-cuerpo” destituido de su corporeidad, meros puntos abstractos que se ocultan detrás de las etiquetas de “contribuyente”, “consumidor”, “voto” o “cliente”. Esta pérdida progresiva del cuerpo, impulsada por la hipertrofia de las métricas de rendimiento, arrebata la propiocepción —el sentido del propio cuerpo y de nuestra posición en el aquí y el ahora—, dejándonos suspendidos en una virtualidad anestesiada; dóciles ante las nuevas formas de control algorítmico que operan bajo la premisa de la “ciencia dura”, precisa y exacta como centro del conocimiento.

Las ciencias, cuando son instrumentalizadas exclusivamente por las lógicas del capital y de la productividad del Estado (también al servicio del capital y manipuladas por pocos), se enfocan en acelerar los flujos técnicos y en optimizar el rendimiento de un “cuerpo-máquina”. Sin embargo, la aceleración vertiginosa que caracteriza a nuestras sociedades contemporáneas anula el espacio para la contemplación y la introspección, o sea, para la reflexión crítica sobre la vida. Como hemos advertido en muchas ocasiones, la lectura profunda, el análisis filosófico, sociológico, antropológico, ecológico e histórico y la creación artística requieren un “tiempo lento”, un “tiempito”. Este tiempo lento es fundamental porque nos permite cifrar y descifrar los enigmas y conflictos de la cultura y de la vida, lo que se convierte en una victoria simbólica sobre la muerte y la irreversibilidad de la dualidad tiempo-espacio.

Cuando Milei, Kast y Bolsonaro, entre otros, buscan recortar presupuestos destinados a las humanidades, a la educación y a las ciencias en general bajo el pretexto de que son áreas menos productivas, están erradicando activamente el “tiempo lento” indispensable para la reflexión crítica. Así, despojado de la capacidad de descifrar, el ciudadano es domesticado y se transforma en un autómata sumiso, en un “funcionario” dependiente del aparato tecnocrático. Las políticas que desprecian el saber humanista actúan, de este modo, como potentes dispositivos de sedación social.

No obstante, al asfixiar estas disciplinas, quedamos desarmados ante una “datosfera” corporativa. El poder, hoy transmutado en un “Gran Hermano 2.0” algorítmico, extrae nuestra intimidad, nos observa y nos programa antes de que nos demos cuenta. Las decisiones políticas que privilegian exclusivamente las ciencias (mal llamadas) exactas y devalúan las humanidades no son meras medidas de austeridad fiscal ni de optimización de recursos. Son proyectos de ingeniería social, profundamente ideológicos, que buscan consolidar la nulodimensionalidad humana, un tipo de “no vida” abstracta. Al despreciar el saber humanista y ecológico, estas corrientes intentan derribar el único dique crítico que contiene la disolución de nuestra corporalidad, de nuestros vínculos afectivos y de nuestra memoria histórica frente al avance del mercado y de las tecnologías de control.

Salvo contadas excepciones, las ciencias construyen el hardware y el software de esta imponente maquinaria de control digital, pero carecen, intrínsecamente, de las herramientas críticas y hermenéuticas para interrogar el sentido y el impacto de su propia creación. Sin el contrapeso de las humanidades, las imágenes técnicas dejan de ser “ventanas” para conocer el mundo y se transforman en “biombos” que bloquean el acceso a la realidad, atrapándonos en un circuito cerrado de autorreferencialidad. En este “no-lugar” nulodimensional, el cuerpo humano es desmembrado y consumido diariamente por el flujo espectacular de la red mediática.

Las (no) políticas educativas y culturales de Kast, Milei y Bolsonaro promueven un modelo que entrena al estudiante únicamente como una pieza funcional de la maquinaria de producción (el cuerpo-máquina), despojándolo de su capacidad de resistencia. Al clausurar las ciencias sociales, se elimina la capacidad de “devorar” críticamente las ideas e imágenes que nos impone el poder, para evitar ser nosotros mismos la “comida” del banquete tecnocrático.

Una sociedad que solo pretende educar ingenieros, matemáticos e informáticos dóciles y funcionales al engranaje corporativo, pero que carece de filósofos, artistas, historiadores, sociólogos, antropólogos y ecólogos es una sociedad de “no-cuerpos” anestesiados, sedados y fácilmente manipulables. La defensa de las artes, de las humanidades y de las ciencias sociales no es, por tanto, una demanda de nicho académico ni una defensa gremial. Es hoy, más que nunca, un acto de resistencia vital para preservar la multidimensionalidad, el tiempo lento, la libertad y la vitalidad de la existencia humana.

Ver nota original en: https://bellasletras.cl/ciencia-de-la-no-ciencia-hacia-devaluacion-programada-de-las-humanidades/

NOTICIA

Realizan reunión ampliada del Comité Académico conjunto UFRO-UACh

  • Publicado 12 de agosto 2026

Fortalecer el trabajo colaborativo y seguir avanzando en los desafíos del programa fueron parte de los objetivos de una nueva reunión ampliada del Comité Académico conjunto UFRO-UACh del Doctorado en Comunicación.

El encuentro de trabajo estuvo encabezado por Marcelo Gómez, Director de Estudios de Postgrado UACh, Carolina Bruna, Subdirectora de Estudios de Postgrado UACh y Robinson Silva, Director Escuela de Graduados Facultad de Filosofía y Humanidades UACh y los directores del programa Rodrigo Browne y Carlos del Valle.

Durante la jornada, las autoridades universitarias y representantes académicos abordaron temas relevantes para el desarrollo y proyección del programa, entre ellos el proceso de acreditación, seguimiento y plan de mejora, junto con la revisión del informe preliminar de evaluación curricular y el análisis de un nuevo protocolo de funcionamiento.

La instancia permitió, además, proyectar próximas acciones conjuntas, como el Encuentro de Estudiantes y Graduados, previsto para diciembre, y la elaboración de un plan de difusión interuniversitario de cara al proceso de postulaciones 2027.

COLUMNA

“Sin Filtros”. La arquitectura invisible de la enemización

Por: Carlos del Valle
  • Publicado el 12 de agosto 2026

Todo programa de televisión que se presenta a sí mismo como espacio de deliberación pública oculta, bajo la superficie del debate, una infraestructura que rara vez se discute: la de los soportes técnicos, comerciales y algorítmicos que hacen posible que ese debate exista, circule y sea rentable. «Sin Filtros», nacido en enero de 2021 como vitrina para las candidaturas al proceso constituyente y consolidado luego como uno de los programas políticos más vistos del país, ofrece un caso privilegiado para observar cómo esa infraestructura permite la denuncia infinita, el retiro de panelistas ante el ex Carabinero Crespo, absuelto en el caso Gatica. La ira del Che de los Gay y otros eventos, migran como circuito de retroalimentación que hace que todos sean equivalentes abstractos: proveen indignación, tráfico, viralización, pero ninguna enemización remece la impunidad originaria de su formato post-medial.

Conviene no describir el programa únicamente como un contenido, una conversación, un panel, un conductor, sino como un conjunto de plataformas superpuestas que operan con lógicas distintas y que, sin embargo, se presentan ante el público como una sola cosa homogénea: «el programa». Hay, en primer lugar, un andamio de soporte físico: estudios arrendados, incluidos, según ha reconocido la propia producción, espacios de Televisión Nacional, que funcionan como nodos de un despliegue mucho más amplio y disperso. Hay, en segundo término, una capa de distribución: la plataforma de streaming y video bajo demanda que sustituye a la señal abierta como canal principal de llegada al público, y que impone sus propias reglas de permanencia, de recomendación y de medición del interés. Hay, además, un andamio de interfaz: el rostro visible, el conductor de turno, que cambia, de Iván Guerrero a Gonzalo Feito hasta Fernando Solabarrieta, de este a figuras interinas como Karen Bianchi o Bárbara Rebolledo, sin que el programa deje de ser reconocible como tal. Y hay, finalmente, una capa que rara vez se nombra pero que sostiene a todas las demás: el auspicio comercial, ese entramado de marcas de bebidas, colchones, apuestas en línea y servicios de catering que financia, literalmente, cada minuto de indignación política que se transmite.

Lo relevante de esta arquitectura no es su existencia, toda televisión la tiene, sino el modo en que su infraestructura se ha vuelto intercambiables entre sí sin afectar la continuidad del sistema. El programa ha atravesado, en apenas cinco años, sucesivas crisis de conducción: renuncias, quiebres internos, una salida pública de Feito hacia un proyecto rival, reemplazos interinos que se anuncian casi con la misma naturalidad con que se anuncia el auspiciador de la semana. Y sin embargo «Sin Filtros» ha seguido siendo, para efectos de audiencia y de percepción pública, el mismo objeto. Esto sugiere algo que trasciende el caso puntual: que la identidad del programa no reside ya en quien lo conduce ni en lo que ahí se dice, sino en la persistencia de su infraestructura de distribución y en la estabilidad de sus flujos de financiamiento. Cuando una de las conductoras interinas explica ante cámara que «este programa no depende de una persona», que hay «cincuenta personas que trabajan y viven» de él, está describiendo con precisión involuntaria esa misma lógica: el programa es antes un sistema de sostenimiento económico y técnico que un espacio de enunciación política.

«Sin Filtros» sería post-mediático porque ya no opera bajo la lógica clásica del medio de comunicación, un emisor que produce un mensaje y una audiencia que lo recibe e interpreta, sino bajo la lógica de un sistema estadístico que gobierna el comportamiento mediante la captura continua de datos. El contenido político, el conductor, el panel: todo eso pertenece todavía al vocabulario de los medios tradicionales, pero funciona ya como interfaz de un dispositivo distinto, cuya verdadera operación es procesar reacciones de audiencia en tiempo real y optimizar el formato según patrones de enganche. No hay transmisión de un sentido, sino extracción y retroalimentación permanente de datos conductuales.

Esta observación permite leer de otro modo la disputa, cada vez más explícita, entre «Sin Filtros» y sus competidores directos, en particular «Próceres», el proyecto que reunió a parte del elenco escindido del primero. Lo que en la superficie se presenta como una guerra de contenidos, de líneas editoriales o de posiciones políticas, es en realidad una competencia por ocupar el mismo lugar dentro de una misma arquitectura de distribución: los mismos estudios, los mismos formatos de streaming, las mismas franjas de atención, muchas veces los mismos auspiciadores disputándose entre programas que, en última instancia, producen variaciones menores sobre un mismo dispositivo. La ironía de que un programa dedique dos horas de emisión a comentar lo que el otro dijo sobre él, episodio que ambos elencos protagonizaron públicamente, no es anecdótica: revela que el objeto de disputa real ya no es el país, sus instituciones o sus problemas, sino la atención misma como recurso escaso, y la posición relativa dentro de un ecosistema de plataformas que compiten por controlarla.

Aquí resulta necesario introducir una distinción que la discusión pública suele pasar por alto. Existe una diferencia sustancial entre hablar de política y ocupar el lugar estructural desde el cual la política se hace visible. «Sin Filtros» no discute únicamente los asuntos del país: administra, además, las condiciones de acceso a ese debate, quién entra al panel, con qué frecuencia, bajo qué formato de confrontación, y esas condiciones están determinadas, en última instancia, por variables que nada tienen que ver con la deliberación democrática: el desempeño en las métricas de la plataforma, la capacidad de retener auspiciadores, la rentabilidad de cada franja horaria. La política, en este esquema, no desaparece; se convierte en el contenido que circula sobre un soporte cuya lógica interna es ajena a ella. El programa no representa tanto una posición ideológica, de hecho, se define orgullosamente como espacio de «confrontación» entre derecha e izquierda, sin adscripción propia, sino una posición de intermediación: es el lugar donde las posiciones políticas existentes se hacen visibles unas a otras, bajo reglas de exposición que el propio dispositivo controla.

Esa función de intermediación explica también por qué el programa ha podido sobrevivir a un desgaste evidente, caída de auspiciadores, fugas de figuras clave, cuestionamientos sobre su relación con Televisión Nacional, sin perder su centralidad. No compite, en rigor, contra otros contenidos: compite por seguir siendo el nodo obligado de paso, el punto donde confluyen candidatos, autoridades, panelistas y audiencias porque ahí es donde ya están los demás. Se trata de una forma de poder que no depende de la persuasión ni del acierto editorial, sino de la posición ocupada dentro de una red de circulación que se retroalimenta a sí misma: se ve «Sin Filtros» porque «Sin Filtros» es lo que se ve, y esa tautología, lejos de ser una debilidad del sistema, es su forma más eficaz de reproducción.

El giro hacia el fútbol, con el desprendimiento de «Sin Filtros Sports» coincidiendo con el Mundial de 2026, confirma esta lectura antes que contradecirla. No se trata de una desviación temática, sino de la demostración de que la arquitectura del programa es indiferente al contenido que la recorre: la misma estructura de estudio, conducción, plataforma y auspicio que sirvió para tramitar el proceso constituyente sirve, sin fricción alguna, para tramitar la pasión futbolera. Lo político y lo deportivo se vuelven, en ese sentido, variaciones intercambiables de un mismo formato de captura de atención.

Pensar «Sin Filtros» de este modo obliga a revisar una suposición muy instalada en el análisis de medios chileno: la idea de que la crisis de la conversación pública se explica por la polarización de los contenidos o por la falta de rigor de quienes participan en ellos. Lo que el caso muestra es más inquietante: que la forma misma en que se ha organizado la infraestructura de visibilidad política, dependiente de plataformas, de métricas y de financiamiento publicitario disperso, determina de antemano qué tipo de debate es posible, independientemente de quién se siente a la mesa. Cambiar de conductor, de panelista o incluso de tema no altera la lógica de fondo; solo la arquitectura que la sostiene podría hacerlo, y esa arquitectura, precisamente por ser invisible, rara vez entra en el propio programa como objeto de discusión.

Lo que «Sin Filtros» pone en escena, semana tras semana, no es un debate sino su simulacro: la confrontación como espectáculo rentable antes que como procedimiento democrático. Ahí reside su función de espejo. La democracia supone un adversario que permanece legítimo aun en el desacuerdo, alguien con quien se disputa el sentido de lo común sin negarle derecho a existir. El programa, en cambio, produce sistemáticamente enemigos: figuras convertidas en blanco de indignación coreografiada, cuya derrota discursiva, no su argumento, es el verdadero producto que se vende junto al auspicio. La política, así, deja de ser el espacio donde las diferencias se tramitan y pasa a ser el material donde se fabrica hostilidad reciclable, noche tras noche, entre paneles intercambiables. No hay allí enemigo real, con historia y proyecto propio, sino una posición vacía que cualquiera puede ocupar según convenga al rating. La democracia, reducida a este formato, no se ejerce: se consume como enemistad administrada, sin resolución posible ni necesaria.

Ver nota original en:https://www.lemondediplomatique.cl/sin-filtros-la-arquitectura-invisible-de-la-enemizacion-por-carlos-del-valle.html

CONVOCATORIA

Convocatoria a autores | Dossier temático “Comunicación y procesos de gobernanza del ecosistema digital en América Latina”

Plazo para presentar trabajos: 31 de agosto de 2026

  • Publicado 9 de agosto 2026

Dixit invita a académicos, investigadores y profesionales a contribuir a un dossier temático con artículos académicos sobre la comunicación y los procesos de gobernanza del ecosistema digital en América Latina.

Desde la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (WSIS) y la creación del Foro de Gobernanza de Internet (IGF), la gobernanza de Internet se ha consolidado como un campo interdisciplinario que articula derecho, relaciones internacionales, estudios sociales de la tecnología, economía política y comunicación. Sin embargo, persiste una vacancia analítica en torno a cómo los procesos comunicacionales (discursos, narrativas, mediaciones, circulación de información, disputas simbólicas) configuran la gobernanza digital y sus políticas públicas, especialmente en contextos latinoamericanos.

Este dossier busca reunir investigaciones originales que analicen el papel de la comunicación en la formulación, implementación y disputa de políticas digitales, así como en la construcción discursiva de los derechos digitales y de las narrativas que enmarcan la regulación, la innovación y el desarrollo. Asimismo, invita a explorar las tensiones entre las dinámicas globales de gobernanza y los procesos locales en América Latina, poniendo especial atención en el rol que desempeñan los actores estatales, corporativos y sociales en la configuración y disputa del espacio público digital.

Más información en: https://revistas.ucu.edu.uy/index.php/revistadixit/announcement/view/202