Jussi Parikka. Antropobsceno y otros ensayos. Medios, materialidad y ecología. (Mimesis, 2021)
Jussi Parikka (Finlandia, 1976), es profesor de Cultura Tecnológica y Estética en la Facultad de Arte de Winchester. El autor inscribe sus preocupaciones bajo el centro gravitacional de los procesos de virtualización impuestos por la pandemia (COVID-19) sobre una heterogeneidad de “cuerpos empleados” donde nos permite descifrar la crisis que protege y lanza los cuerpos al contagio de las materialidades digitales (Restos, residuos, desechos, sedimentos). Según el autor finés muchos ciudadanos están en riesgo en trabajos de delivery mediados por plataformas, otros cuyas vidas están sanitizadas en la seguridad de su hogar. De allí despliega la noción de antropobsceno, a saber, un cambio semántico por la noción de Antropoceno para proponer una observación ética y una ecología política respecto a los desechos de la materialidad medioambiental.
Para el autor finés la idealización de las tecnologías de la información y las tecnologías digitales como un “falso inmaterial” -soportes inalámbricos sin materialidad de combustibles- tienen una larga historia desde la cibernética hasta la ideología (“marketing utópico) de Silicon Valley que oculta su “materialidad intangible” (infraestructuras). No fue solo una racionalidad emprendedora, aludiendo a Bill Gates, sino también la cibercultura de Estados Unidos contribuyendo a un idealismo erróneo (ligereza de las tecnologías limpias). A modo de ejemplo, la revista Mondo 2000 y otras presionaban con esta peculiar “rama de idealismo”, que en sí misma tenía raíces en la contracultura. El autor cita la “Declaración de Independencia del Ciberespacio” (1996 de John Perry Barlow), apoyada y firmada en Davos, Suiza, bajo la sátira ¿y donde también se encuentra anualmente el foro Económico Mundial? en tanto “nuevo hogar de la mente”. El Ciberespacio consiste en transacciones, relaciones y pensamiento mismo, formado como una estable ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo, sostiene el investigador de arqueología de los medios, está al mismo tiempo en todas y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos. Entonces, después de una larga producción discursiva de esta clase de retórica, Silicon Valley ausculta una “materialidad sucia” que centra su trabajo en una relación donde el “extractivismo” de recursos minerales deviene una nueva “geopolítica” (Amazon, Google, Microsoft).
Al sustituir “antropoceno” por “antropobsceno”, Parikka intenta aplicar una observación ética al presente develando la contaminación medio-ambiental. Se trata de una ética, en el sentido spinoziano y posthumanista. Una gran cantidad de investigadores y escritores han apuntado, para reconocer el impacto del colonialismo y las industrias extractivistas. Una multitud de prácticas de explotación que son también el trasfondo de nuestra frecuentemente llamada “cultura digital”. De tal suerte, una propuesta post-capitalista tiene que construirse -concluye Parikka- en la agenda interseccional entre clase, género y etnicidades, para evitar la reproducción del capitalismo racial que comprende nuestra forma contemporánea de sofocación planetaria -geopolítica de los desechos- y corrosión de las ecologías medio-ambientales.
Extracto-antropobsceno.pdf (edicionesmimesis.cl)



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El seminario que imparte la Dra. Alejandra Castillo en el Doctorado en Comunicación tiene como objetivo central definir la política como un régimen lumínico y corporal. En segundo lugar, se analizan las alteraciones de la política –la corpo política que despliega- durante el siglo XX. La tesis que guía el desarrollo de estos puntos alude a lo siguiente: la alteración del régimen corporal se debe a la intervención tele tecnológica del archivo. Para explorar dicha tesis se sitúa la atención en tres preguntas: ¿Qué es un archivo?, ¿cuándo el archivo transforma su vínculo con el Estado Nación? y ¿en qué sentido las imágenes, necesariamente, definen al archivo de otro modo que un documento?
Todo ello sin olvidar cómo el “capitalismo de plataformas” viene a des-subjetivar la experiencia y el sentido moderno de las prácticas mediante necroprácticas y bancos de datos (datificacion de la experiencia). La excepción perpetuada asoma como la característica del “pánico tecnologizado” o “distopía alogaritmica”. Sólo bajo el “aceleracionismo” todo se ha develado como un cuerpo biopolítico y la gubernamentalidad tecnológica articula el control de los cuerpos que abundan en el contagio comunicacional de las tecnologías artificiales. Bajo la cuarentena padecemos la suspensión y administración del tiempo y no hay proyecto posible, salvo el tiempo homogéneo de Borges: el tedio de lo mismo. Terror y tecnología como dos dispositivos complementarios de una operación de transparencia ideológica que muestran que hoy el miedo no necesita recurrir al enmohecido “horizonte moderno”. Las bio-tecnologías gubernamentales se despliegan mediante el big data, los algoritmos y sus sesgos. Los sistemas de vigilancia, la programación biológica y la inteligencia artificial, han edificado un nuevo orden informacional. Cabe subrayar que la datificación-digitalización, una vez que todo ha devenido dato, desplaza la tesis de los “enjambres digitales” en su versión fenomenológica, pues lo que esta en juego es “una micro-fragmentación del mundo” (53) y una mutilación de las posibilidades de operar sobre el mismo mediante el “prosumo”. De allí que la “gubernamentalidad alogarítmica” no precisa de ningún “reparto de lo político”, ethos o sujeto reflexivo, porque ello amenazaría -ralentizaría- la economía digital.

Jussi Parikka es el teórico de los nuevos medios y profesor finlandés. Actualmente imparte clases de Estética digital en Aarhus University, y es profesor visitante de Cultura y estética tecnológica en la Escuela de Arte de Winchester 1 de la Universidad de Southampton. Es también profesor de Teoría de cultura digital en la Universidad de Turku, Finlandia. Se desempeña como profesor visitante en la FAMU, en República Checa y en la Universidad de Udine, Italia, desde fines de 2019.