Perspectivas y preocupaciones en el campo de la investigación

Dr. Mario Álvarez

UFRO

23 de Junio 2022

El campo de la investigación en comunicación se caracteriza por una multiplicidad de tradiciones, cada cual con una definición de su preocupación, autores de referencia y opciones de diseño metodológico. A riesgo de una sobre-simplificación de los términos, estas tradiciones se pueden agrupar en al menos tres, las que se presentan en este documento de trabajo con una intención más bien didáctica. A una de estas tradiciones se le puede llamar perspectiva crítica, cuya inspiración se encuentra en la Escuela de Frankfurt y su preocupación por el rol de las “industrias culturales” en los procesos de hegemonía y dominación (Adorno & Horkheimer, 1997). Una segunda perspectiva propone una reflexión normativa sobre las posibilidades de los medios de comunicación de ofrecer una “esfera pública” (Habermas, 1986) en que prosperen los valores democráticos. Y una tercera, que puede denominarse “interpretativa”, releva la actividad “decodificadora” (Hall, 1980, 1996) que realizan las audiencias al interactuar con mensajes mediáticos.

Como observa Rinke (2018), una perspectiva normativa en investigación en comunicación política conecta el cómo son las cosas, con el cómo debieran ser las cosas. Esta conexión, siempre riesgosa, reconoce el carácter eminentemente ideal de la democracia y sus valores, fijando allí el cómo la sociedad, los medios y la política debieran ser. Una vez fijado ese ideal normativo, la investigación se da a la tarea de observar la realidad y reconocer los déficits que presenta frente a la realización de estos ideales. Si bien es cierto esta es sólo una de las perspectiva que aborda las relaciones entre los medios y el poder, el acercamiento normativo se arroga para sí el título de ser el campo de estudios en “comunicación política” (McNair, 2017) y la primacía de su definición sobre “el rol de la comunicación en los procesos políticos” (Chaffee, 1975, p. 15).

La tradición normativa se reconoce por su inspiración teórica –no siempre explícita- en la idea de espacio público, así como una aproximación a los medios de comunicación y, particularmente, al periodismo, como si fueran instituciones políticas (Schudson, 2002). La idea de espacio público tiene una definición seminal en el trabajo de Jürgen Habermas (1986) y desde allí emergen dos grandes corrientes de estudios. Por un lado, la investigación en comunicación y opinión pública, con una preocupación primordial por los efectos cognitivos en la ciudadanía, su toma de decisiones y su participación en el sistema democrático (S. E. Bennett et al., 1999; Boukes, 2019; Cappella & Jamieson, 1997; De Vreese, 2005; De Vreese & Semetko, 2002; Peifer, 2013). Este énfasis cognitivo ha dado lugar a nociones fundamentales en el estudio de la comunicación tales como encuadre, fijación de la agenda o predisposición (Aruguete, 2011; Baum, 2003; Entman, 2003; Gamson, 1992; Y. Lee & Min, 2020; M. E. McCombs & Shaw, 1972; M. McCombs & Valenzuela, 2007).

La idea de esfera pública también ha dado lugar a estudios enfocados en los procesos deliberativos, que reconocen la comunicación como su proceso constitutivo (Dahlgren, 2005; Delli Carpini et al., 2004; Dobson, 2012; Luskin et al., 2002; Ryfe, 2005). Esta línea de trabajo recoge muchas de sus preocupaciones desde la ciencia política e hipotetiza que, en tanto instituciones democráticas, los medios impactan en la calidad de la democracia (Patterson, 1994, 1998; Strömbäck, 2005; Vliegenthart et al., 2011; Voltmer & Sorensen, 2019). Más aún, esta perspectiva llega a considerar a los medios como la institución central de los procesos políticos, dictando sus quehaceres y formas (Blumler & Esser, 2019; Brants & van Praag, 2015; Esser, 2013; Mazzoleni & Schulz, 1999; Nölleke et al., 2020; Orchard, 2017; Orchard & Venegas-Muggli, 2019; Robinson, 1999). En términos de su opción metodológica, ha tenido al periodismo como el lugar de investigación predilecto para detectar las falencias de los medios para empujar procesos de democratización y como lugar de constitución de la ciudadanía (Kriesi, 2012; Langer, 2010; McAllister, 2007; Wilke & Reinemann, 2001).

Una definición concisa y clara de perspectiva crítica en comunicación viene de un autor que no la profesaba. Paul Lazarsfeld (1941) la define por el tipo de preguntas, las que incluyen la organización y control de los medios de comunicación y cómo estos amenazan los valores humanos. En su definición, la investigadora crítica siente que su deber es desmontar las formas, intencionadas o no, en que los medios contribuyen a fomentar actitudes y hábitos deplorables. La descripción provista por Lazarsfeld hace evidente la conexión entre la actitud crítica y la inspiración que entrega la decimoprimera tesis de Karl Marx (1997) sobre Feuherbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Siguiendo a Lazarfeld las preocupaciones críticas atienden esta voluntad transformadora. En lo que se refiere a diseños metodológicos, la perspectiva crítica privilegia comprender los procesos sociales en su totalidad y con ello privilegia la aproximación especulativa por sobre el énfasis empírico y disciplinar del paradigma de la investigación en comunicación de masas (Wolf, 1987, p. 105).

La perspectiva crítica en investigación en comunicación comprende que los procesos de construcción y contestación de la hegemonía se dan en el lenguaje. El significado, para esta línea de investigación, es socialmente producido mediante el acto de la comunicación, el que, a su vez, está mediado por estructuras de poder. Fiske (1984) relaciona este proceso con la producción de ideología, es decir, ideas y significados que constituyen relaciones de poder. Como se mencionó antes, hay un ímpetu transformador en este tipo de investigación, y en este caso, se manifiesta en una constante denuncia de los procesos alienantes de la denominada “industria cultural” (Adorno & Horkheimer, 1997). Al recibir una fuerte influencia del materialismo histórico desde su origen, la investigación crítica ha tenido también una fuerte preocupación por la economía política de los medios (Mattelart, 1986; Sunkel & Geoffroy, 2001). Así también, la influencia de la semiótica ha dado lugar al estudio de los contenidos de estos medios de comunicación y cómo estos reproducen relaciones de poder tanto en discursos oficiales como en espacios de cultura popular (Aparicio, 1999; Fabes & Martin, 1991; Fogel & Quinlan, 2011; Gee, 2014). Este último tipo de estudios ha contribuido a reconocer las relaciones que hay entre las dinámicas de los conflictos sociales y comunicación, relevando a los medios no sólo un escenario de representación de estas disputas, sino como una arena en que estas ocurren (Cárdenas & Pérez, 2017; Del Valle Rojas, 2005; Dorfman & Mattelart, 1971; Marshall, 2016; Muñiz et al., 2013; Munizaga, 1983; Van Zoonen, 2006) y desde las cuales se puede constituir contrahegemonía (Barker‐Plummer, 1995; Carroll & Ratner, 1999; Chalmers & Shotton, 2016). A la tercera perspectiva se le podría llamar “interpretativa” y si bien mantiene la preocupación crítica por desmontar las relaciones de dominación, contribuyó con una reconceptualización de la audiencia y con ello dio lugar a cambios metodológicos. Un autor seminal en esto es Stuart Hall (1980) que desde los Estudios Culturales Británicos, alega más crédito para la capacidad interpretativa/decodificadora con que cuentan las audiencia cuando consumen contenidos de los medios de comunicación. Las audiencias habían sido sujeto de estudio antes en el campo, pero desde ahora se les asume de otra manera en tanto objeto de estudio. Al menos desde la publicación de Personal Influence de Elihu Katz, Paul F. Lazarsfeld, Elmo Roper en 1955 se comprendió que la audiencia tenía un rol que jugar en el flujo de la comunicación de masas. Este texto fundó una tradición de estudios de opinión pública que se transformó en el paradigma dominante en el campo (González R., 2011) con importantes contribuciones, tales como la noción de usos y gratificaciones (Blumler, 1979; Katz & Blumler, 1974) o espiral del silencio (Noelle-Neumann, 1974). Para Abercrombie & Longhurst (2012), esta sociología de la comunicación estaba marcada por supuestos que ignoraban los procesos económicos, estructura de clases y relaciones de poder que constituían a la audiencia y sus actividades y son las ideas Hall las que traen estas dimensiones al análisis.

Los estudios de la tradición interpretativa tienden hacia los diseños cualitativos. Esta inclinación, sin embargo, no obsta el debate interno por la definición misma del objeto de estudio ya que se reconoce que aquello que se ha de llamar “audiencia” no es más que un supuesto ontológico sostenido por las o los investigadores (Höijer, 2008). Aquí se pueden agrupar los llamados “estudios de recepción” ejecutados mediante observaciones etnográficas (Morley, 1996) que ven al espacio de lo privado y lo cotidiano como escenario de las negociaciones con estructuras de dominación (Ang, 1989). Esta perspectiva interpretativa, entonces, se puede caracterizar por su forma de teorizar a la audiencia y por su uso intensivo de técnicas como entrevistas en profundidad, observación etnográfica o grupos de conversación (Antezana Barrios & Cabalin, 2020; Cabanes & Acedera, 2012; Skeggs et al., 2008; Woodstock, 2016). Se reconoce así a una audiencia realmente activa e incluso productiva, como lo muestran los estudios sobre fandom, en que se revela todos los empeños emocionales, afectivos, simbólicos involucrados en la creación de sentido por parte de estos grupos (Fiske, 1992; Van Zoonen, 2004), en particular cuando se trata de contenidos aparentemente triviales (L. Bennett, 2014; Fogle, 2015; S. H. Lee et al., 2020; Lewis, 2002). Esta presentación no pretende ser exhaustiva sobre cuantas perspectivas hay presentes en el campo de investigación de la comunicación. Sólo se ha presentado de manera didáctica tres formas fácilmente identificables de definir una preocupación de investigación. Dominación, democracia e interpretación son categorías reconocibles en las preocupaciones de cada una, así como sus autores de referencia, definiciones teóricas centrales y las opciones metodológicas que tienen más o menos naturalizadas. Evidentemente, todo ejercicio de categorización debe reconocer la existencia de fronteras liminales entre ambas en que es difícil etiquetar de qué se trata. Existen autores y autoras que proponen nociones que desafían estas tradiciones desde su interior o mediante desplazamientos de una a otra que enriquecen y mueven el campo (W. L. Bennett & Segerberg, 2012; Coleman, 2012; Livingstone, 2004; Mellado et al., 2017; Richardson et al., 2013; Street, 2019; Van Zoonen, 2004; Wiggins, 2019). Lo que aquí se ha ofrecido es un ejercicio didáctico para argumentar la multiplicidad de visiones que conviven en el campo de investigación en comunicación.

Referencias

– Abercrombie, N., & Longhurst, B. (2012). Audiences: A Sociological Theory of Performance and Imagination. En N. Abercrombie & B. J. . Longhurst (Eds.), Audiences: A Sociological Theory of Performance and Imagination. SAGE. https://doi.org/10.4135/9781446222331

– Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (1997). Dialectic of enlightenment. En New German Critique (Vol. 39, Número 117). Verso Classics.

– Ang, I. (1989). Watching Dallas: Soap opera and the melodramatic imagination. Routledge.

– Antezana Barrios, L., & Cabalin, C. (2020). Ficción televisiva y construcción intergeneracional de memorias sobre el pasado reciente en Chile. Ultima década, 28(53), 184-209. https://doi.org/10.4067/s0718-22362020000100184

– Aparicio, F. R. (1999). The blackness of sugar: Celia cruz and the performance of (trans)nationalism. Cultural Studies, 13(2), 223-236. https://doi.org/10.1080/095023899335257

– Aruguete, N. (2011). Framing. La perspectiva de las noticias. La Trama de la Comunicación, 15(1), 67-80. https://doi.org/10.35305/lt.v15i0.52

– Barker‐Plummer, B. (1995). News as a political resource: Media strategies and political identity in the U. S. women’s movement, 1966–1975. Critical Studies in Mass Communication, 12(3), 306-324. https://doi.org/10.1080/15295039509366939

– Baum, M. A. (2003). Soft news and political knowledge: Evidence of absence or absence of evidence? Political Communication, 20(2), 173-190. https://doi.org/10.1080/10584600390211181

– Bennett, L. (2014). ‘If we stick together we can do anything’: Lady Gaga fandom, philanthropy and activism through social media. Celebrity Studies, 5(1-2), 138-152. https://doi.org/10.1080/19392397.2013.813778

– Bennett, S. E., Rhine, S. L., Flickinger, R. S., & Bennett, L. L. M. (1999). «Video malaise» revisited: Public trust in the media and government. Harvard International Journal of Press/Politics, 4(4), 8-23. https://doi.org/10.1177/1081180X9900400402

– Bennett, W. L., & Segerberg, A. (2012). The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics. Information Communication and Society, 15(5), 739-768. https://doi.org/10.1080/1369118X.2012.670661

– Blumler, J. G. (1979). The Role of Theory in Uses and Gratifications Studies. Communication Research, 6(1), 9-36. https://doi.org/10.1177/009365027900600102

– Blumler, J. G., & Esser, F. (2019). Mediatization as a combination of push and pull forces: Examples during the 2015 UK general election campaign. Journalism, 20(7), 855-872. https://doi.org/10.1177/1464884918754850

– Boukes, M. (2019). Agenda-Setting With Satire: How Political Satire Increased TTIP’s Saliency on the Public, Media, and Political Agenda. Political Communication, 36(3), 426-451. https://doi.org/10.1080/10584609.2018.1498816

– Brants, K., & van Praag, P. (2015). Beyond Media Logic. Journalism Studies, 18(4), 395-408. https://doi.org/10.1080/1461670X.2015.1065200

– Cabanes, J. V. A., & Acedera, K. A. F. (2012). Of mobile phones and mother-fathers: Calls, text messages, and conjugal power relations in mother-away Filipino families. New Media and Society, 14(6), 916-930. https://doi.org/10.1177/1461444811435397

– Cappella, J. N., & Jamieson, K. H. (1997). Spiral of Cynicism: The Press and the Public Good. Oxford University Press.

– Cárdenas, C., & Pérez, C. (2017). Representación mediática de la acción de protesta juvenil: la capucha como metáfora. Rev. latinoam. cienc. soc. niñez juv, 15(2), 1067-1084. https://doi.org/10.11600/1692715x.1521814092016

– Carroll, W. K., & Ratner, R. S. (1999). Media strategies and political projects: A comparative study of social movements. Canadian Journal of Sociology, 24(1), 1-34. https://doi.org/10.2307/3341476

– Chaffee, S. H. (1975). Political Communication: Issues and Strategies for Research. SAGE Publications.

– Chalmers, A. W., & Shotton, P. A. (2016). Changing the Face of Advocacy? Explaining Interest Organizations’ Use of Social Media Strategies. Political Communication, 33(3), 374-391. https://doi.org/10.1080/10584609.2015.1043477

– Coleman, S. (2012). How Voters Feel. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9781139035354

– Dahlgren, P. (2005). The Internet, Public Spheres, and Political Communication: Dispersion and Deliberation. Political Communication, 22(2), 147-162. https://doi.org/10.1080/10584600590933160

– De Vreese, C. H. (2005). The spiral of cynicism reconsidered. European Journal of Communication, 20(3), 283-301. https://doi.org/10.1177/0267323105055259

– De Vreese, C. H., & Semetko, H. A. (2002). Cynical and engaged: Strategic campaign coverage, public opinion, and mobilization in a referendum. Communication Research, 29(6), 615-641. https://doi.org/10.1177/009365002237829

– Del Valle Rojas, C. (2005). Interculturalidad e intraculturaiidad en el discurso de la prensa: cobertura y tratamiento del discurso de las fuentes en el «conflicto indígena mapuche» desde el discurso político. Redes.com : revista de estudios para el desarrollo social de la Comunicación, 2(1), 83-111. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3660951

– Delli Carpini, M. X., Cook, F. L., & Jacobs, L. R. (2004). Public Deliberation, Discursive Participation, and Citizen Engagement: A Review of the Empirical Literature. Annual Review of Political Science, 7(1), 315-344. https://doi.org/10.1146/annurev.polisci.7.121003.091630

– Dobson, A. (2012). Listening: The New Democratic Deficit. Political Studies, 60(4), 843-859. https://doi.org/10.1111/j.1467-9248.2012.00944.x

– Dorfman, A., & Mattelart, A. (1971). Para Leer al Pato Donald – Comunicación de masas y colonialismo. Siglo Veintiuno Editores.

– Entman, R. M. (2003). Cascading Activation: Contesting the White House’s Frame After 9/11. Political Communication, 20(4), 415-432. https://doi.org/10.1080/10584600390244176

– Esser, F. (2013). Mediatization as a Challenge: Media Logic Versus Political Logic. En H. Kriesi, S. Lavenex, F. Esser, J. Matthes, M. Bühlmann, D. Bochsler, & F. Esser (Eds.), Democracy in the Age of Globalization and Mediatization (pp. 155-176). Palgrave Macmillan UK. https://doi.org/10.1057/9781137299871_7

– Fabes, R. A., & Martin, C. L. (1991). Gender and Age Stereotypes of Emotionality. Personality and Social Psychology Bulletin, 17(5), 532-540. https://doi.org/10.1177/0146167291175008

– Fiske, J. (1984). Introducción al estudio de la comunicación. Norma.

– Fiske, J. (1992). The Cultural Economy of Fandom. En L. A. Lewis (Ed.), The adoring audience: fan culture and popular media (pp. 30-49). Routledge.

– Fogel, C. A., & Quinlan, A. (2011). Lady Gaga and Feminism: A Critical Debate. Cross-Cultural Communication, 7(3), 184-188. https://doi.org/10.3968/J.CCC.1923670020110703.360

– Fogle, K. (2015). Fandom, Social Media, and Doctor Who. En A. F. Slade, A. J. Narro, & D. Givens-Carroll (Eds.), Television, social media, and fan culture (pp. 297-318). Lexington Books. https://books.google.com/books?hl=es&lr=&id=pjTSCgAAQBAJ&oi=fnd&pg=PA297&dq=fandom+social+media&ots=a3jzbPpzMr&sig=51XW_vJ4uw8kYbEyXbOp98wYhG8

– Gamson, W. A. (1992). Talking politics. Cambridge University Press.

– Gee, S. (2014). Bending the codes of masculinity: David Beckham and flexible masculinity in the new millennium. Sport in Society, 17(7), 917-936. https://doi.org/10.1080/17430437.2013.806034

– González R., R. (2011). Personal Influence: A 55 años de la irrupción de los líderes de opinión. Razón y Palabra, 75(75), 34. www.razonypalabra.org.mx

– Habermas, J. (1986). La esfera de lo público. Revista de Ciencias Sociales, Traducción(1), 123-130. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/handle/20.500.12008/26202

– Hall, S. (1980). Encoding/decoding. En S. Hall, D. Hobson, & A. Lowe (Eds.), Culture, Media, Language: Working Papers in Cultural Studies, 1972-79 (pp. 128-138). Routledge Ltd; Centre for Contemporary Cultural Studies University of Birmingham.

– Hall, S. (1996). Signification, representation, ideology: Althusser and the post‐structuralist debates. En J. Curran, D. Morley, & V. Walkerdine (Eds.), Cultural Studies and Communications (pp. 11-34). Arnold. Höijer, B. (2008). Ontological assumptions and generalizations in qualitative (audience) research. European Journal of Communication, 23(3), 275-294. https://doi.org/10.1177/0267323108092536

– Katz, E., & Blumler, J. G. (1974). The uses of mass communications: Current perspectives on gratifications research. Sage publications.

– Kriesi, H. (2012). Personalization of national election campaigns. En Party Politics (Vol. 18, Número 6, pp. 825-844). SAGE PublicationsSage UK: London, England. https://doi.org/10.1177/1354068810389643

– Langer, A. I. (2010). The politicization of private persona: Exceptional leaders or the new rule? The case of the United Kingdom and the Blair effect. International Journal of Press/Politics, 15(1), 60-76. https://doi.org/10.1177/1940161209351003 Lazarsfeld, P. F. (1941). Remarks on Administrative and Critical Communications Research. Zeitschrift für Sozialforschung, 9(1), 2-16. https://doi.org/10.5840/zfs1941912

– Lee, S. H., Tak, J. Y., Kwak, E. J., & Lim, T. Y. (2020). Fandom, social media, and identity work: The emergence of virtual community through the pronoun “we”. Psychology of Popular Media, 9(4), 436-446. https://doi.org/10.1037/ppm0000259

– Lee, Y., & Min, Y. (2020). Attribute agenda setting and affective priming in a South Korean election: how media descriptions of candidate attributes affect political decision-making. Asian Journal of Communication, 30(1), 20-38. https://doi.org/10.1080/01292986.2019.1688364

– Lewis, L. A. (2002). The Adoring Audience. En The Adoring Audience. Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203181539 Livingstone, S. (2004). On the relation between audiences and publics. En S. Livingstone (Ed.), Reseaux (Vol. 126, Número 4, pp. 17-55). Intellect Books. https://doi.org/10.3917/res.126.0017

– Luskin, R. C., Fishkin, J. S., & Jowell, R. (2002). Considered opinions: Deliberative polling in Britain. British Journal of Political Science, 32(3), 455-487. https://doi.org/10.1017/S0007123402000194

– Marshall, P. D. (2016). The Era of Persona. Kadokawa Summer Program – Mediated Worlds: Sociality, Publicness and Celebrity. https://prezi.com/kekpberaqe-i/the-era-of-persona/

– Marx, K. (1997). Theses on Feuerbach. En C. Pierson (Ed.), The Marx Reader (Vol. 199, pp. 92-93). Polity Press. Mattelart, A. (1986). La comunicación masiva en el proceso de liberación (11.a ed.). Siglo Veintiuno Editores.

– Mazzoleni, G., & Schulz, W. (1999). «Mediatization» of Politics: A Challenge for Democracy? Political Communication, 16(3), 247-261. https://doi.org/10.1080/105846099198613

– McAllister, I. (2007). The Personalization of Politics. En R. J. Dalton & H. Klingemann (Eds.), The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 571-588). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/OXFORDHB/9780199270125.003.0030

– McCombs, M. E., & Shaw, D. L. (1972). The Agenda-Setting Function of Mass Media. Public Opinion Quarterly, 36(2), 176. https://doi.org/10.1086/267990

– McCombs, M., & Valenzuela, S. (2007). The Agenda-Setting Theory La teoría Agenda-Setting. Scientific Information System, 1(20), 44-50. https://www.redalyc.org/pdf/971/97120369004.pdf

– McNair, B. (2017). An introduction to political communication (6.a ed.). https://www.routledge.com/An-Introduction-to-Political-Communication/McNair/p/book/9780415739429

– Mellado, C., Cabello, P., & Torres, R. (2017). Modelos periodísticos y el uso de actores y fuentes en la cobertura de asuntos sociales en la postdictadura chilena (1990-2010). Comunicación y sociedad, 28, 59-86.

– Morley, D. (1996). Interpretar televisión: la audiencia de Nationwide. En Televisión, audiencias y estudios culturales (pp. 111-147). Amorrortu.

– Muñiz, C., Saldierna, A. R., Marañón, F., & Belinda Rodríguez, A. (2013). Pantallas para ver el mundo. Estereotipación televisiva de la población indígena mexicana y generación de prejuicio. Revista Latina de Comunicacion Social, 68(1), 290-324. https://doi.org/10.4185/RLCS-2013-978

– Munizaga, G. (1983). El Discurso Público de Pinochet. Cesoc/Ceneca.

– Noelle-Neumann, E. (1974). The Spiral of Silence a Theory of Public Opinion. Journal of Communication, 24(2), 43-51. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.1974.tb00367.x

– Nölleke, D., Scheu, A. M., & Birkner, T. (2020). The Other Side of Mediatization: Expanding the Concept to Defensive Strategies. Communication Theory, 20(7), 855-872. https://doi.org/10.1093/ct/qtaa011

– Orchard, X. (2017). Autonomy Losses or Heightened Control? On the Limits of the Idea of Media Autonomy in the Mediatization of Politics Narrative. En O. Driessens, G. Bolin, A. Hepp, & S. Hjarvard (Eds.), Dynamics Of Mediatization (pp. 177-199). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-62983-4_9

– Orchard, X., & Venegas-Muggli, J. I. (2019). Publicidad, pluralismo y elecciones: gobiernos locales y sus gastos en medios de comunicación. Cuadernos.info, 45(1), 95-111. https://doi.org/10.7764/cdi.45.1622

– Patterson, T. E. (1994). Out of Order. En Out of Order. Vintage Books – Ramdon House. https://doi.org/10.1093/ae/tmz012 Patterson, T. E. (1998). Time and news: The media’s limitations as an instrument of democracy. International Political Science Review, 19(1), 55-67. https://doi.org/10.1177/019251298019001004

– Peifer, J. T. (2013). Palin, Saturday Night Live, and Framing: Examining the Dynamics of Political Parody. Communication Review, 16(3), 155-177. https://doi.org/10.1080/10714421.2013.807117

– Richardson, K., Parry, K., & Corner, J. (2013). Political culture and media genre: Beyond the news. Palgrave Macmillan. https://doi.org/10.1057/9781137291271

– Rinke, E. M. (2018). Normative Analysis of Political Communication. Oxford Bibliographies. https://www.oxfordbibliographies.com/view/document/obo-9780199756841/obo-9780199756841-0215.xml

– Robinson, P. (1999). The CNN effect: can the news media drive foreign policy? Review of International Studies, 25(2), 301-309. https://doi.org/10.1017/S0260210599003010

– Ryfe, D. M. (2005). ‘Does deliberative democracy work? Annual Review of Political Science, 8(1), 49-71. https://doi.org/10.1146/annurev.polisci.8.032904.154633

– Schudson, M. (2002). The News Media as a Political Institution. Annual Review of Political Science, 5(1), 249-269. https://doi.org/10.1146/annurev.polisci.5.111201.115816

– Skeggs, B., Thumim, N., & Wood, H. (2008). «Oh goodness, I am watching reality TV»: How methods make class in audience research. European Journal of Cultural Studies, 11(1), 5-24. https://doi.org/10.1177/1367549407084961

– Street, J. (2019). What is Donald Trump? Forms of ‘Celebrity’ in Celebrity Politics. Political Studies Review, 17(1), 3-13. https://doi.org/10.1177/1478929918772995

– Strömbäck, J. (2005). In search of a standard: Four models of democracy and their normative implications for journalism. Journalism Studies, 6(3), 331-345. https://doi.org/10.1080/14616700500131950

– Sunkel, G., & Geoffroy, E. (2001). Concentración económica de los medios de comunicación. Lom Ediciones. Van Zoonen, L. (2006). The personal, the political and the popular. European Journal of Cultural Studies, 9(3), 287-301. https://doi.org/10.1177/1367549406066074

– Van Zoonen, L. (2004). Imagining the Fan Democracy. European Journal of Communication, 19(1), 39-52. https://doi.org/10.1177/0267323104040693

– Vliegenthart, R., Boomgaarden, H. G., & Boumans, J. W. (2011). Changes in Political News Coverage: Personalization, Conflict and Negativity in British and Dutch Newspapers. En K. Brants & K. Voltmer (Eds.), Political Communication in Postmodern Democracy (pp. 92-110). Palgrave Macmillan UK. https://doi.org/10.1057/9780230294783_6

– Voltmer, K., & Sorensen, L. (2019). Media, Power, Citizenship: The Mediatization of Democratic Change. En K. Voltmer, C. Christensen, I. Neverla, N. Stremlau, B. Thomass, N. Wasserman, & V. Herman (Eds.), Media, Communication and the Struggle for Democratic Change (pp. 35-58). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-030-16748-6_2

– Wiggins, B. E. (2019). The Discursive Power of Memes in Digital Culture. En The Discursive Power of Memes in Digital Culture. Routledge. https://doi.org/10.4324/9780429492303-2

– Wilke, J., & Reinemann, C. (2001). Do the candidates matter? Long-term trends of campaign coverage – A study of the german press since 1949. European Journal of Communication, 16(3), 291-314. https://doi.org/10.1177/0267323101016003001

– Wolf, M. (1987). La investigación de la comunicación de masas – Críticas y perspectivas. Paidós.

– Woodstock, L. (2016). “It’s kind of like an assault, you know”: media resisters’ meta-decoding practices of media culture. Critical Studies in Media Communication, 33(5), 399-408. https://doi.org/10.1080/15295036.2016.1222076