Materialidades mediáticas. De la arquelogía del saber a la arquelogía mediática en la obra de Friedrich Kittler

Por Mauro Salazar J. y Carlos del Valle R.

Publicado el 11 de diciembre 2022

En virtud de las restricciones de traducción, la obra de Friedrich Adolf Kittler (1943-2011), no ha sido relevada a la fecha como un “pensamiento de fronteras”. Su proyecto puede ser descrito como la trayectoria de un programa girando hacia una revuelta anti-hermenéutica que trasunta la cuestión de la antropología en una clave teológica desde su temprana obra. Sus huellas marcan un colosal silencio -un vacío- para las “humanidades mediales” (2017) de habla hispana (Crítica Cultural y Estudios Literarios). Kittler, teórico de los medios, filósofo de la tecnología y el arte, trasciende los enfoques fenoménicos y sus “atajos cognitivos” para comprender la tecnología desplazando la distinción entre prácticas discursivas y extra-discursivas, mediante una “ontología de los objetos”, ampliando las posibilidades de la técnica y la infraestructura de medios. Fundó la «Escuela de Berlín» en las ciencias de la información bajo el “giro medial”. Su intervención se relaciona con las “materialidades mediáticas” (medios, tecnología, códigos y la milicia) bajo el posthumanismo y su empresa posee cierto «parecido de familia» con autores de la talla de Bruno Latour y Dona Haraway.

A partir de Jacques Lacan, y especialmente, merced a la «distinción » entre lo real, lo simbólico y lo imaginario, interroga la relación con la externalidad perceptible del individuo -lo real- y su internalidad consciente/inconsciente -lo imaginario-. Mediante el expediente del “materialismo medial” tiene lugar un proceso de recepción del posestructuralismo (Foucault y Derrida en derroteros «no homogéneos»), abriendo una “trastocación cognitiva” contra la hermenéutica que prontamente se expandirá al mundo anglosajón. Esto lo lleva a cuestionar la distinción del propio Foucault, autor al que sigue muy de cerca, por cuanto las máquinas constituyen acoplamientos de sentidos y estructuras expresivas al punto de emplazar el “campo hermenéutico”. El teórico alemán recupera el método arqueológico de Foucault, para analizar cómo los medios tecnológicos configuran condiciones de conocimiento y juegan un rol fundamental en los modos en que la historia se inscribe en varios cuerpos o materiales, así como se expresa, por ejemplo, en los dispositivos (Foucault, 1970; Jäger, 2001). Resulta llamativo el hecho de que algunas de las propuestas más influyentes en ese teórico provengan explícitamente del pensamiento de Martin Heidegger -dada la escisión entre ciencia y pensamiento-. En efecto, cuanto el autor de La verdad del mundo técnico (2019), con su propuesta de “expulsar al Espíritu de las Ciencias del Espíritu”, cristalizada en el materialismo de teoría de la información, reconoce a Heidegger como una de sus principales influencias (so pena de que el pensar meditativo no es ciencia). Con vistas a ello, es posible hablar de una herencia o legado materialista del autor de Ser y Tiempo. La reconstrucción histórica que Kittler ofrece apunta no solo a desmitificar la literatura (y filosofía) alemana del siglo XIX, develando sus condiciones técnico-materiales de surgimiento. A la sazón se propone echar por tierra la hegemonía de la Hermenéutica como paradigma en las «Ciencias del Espíritu» en una hibridación con las Ciencias de la Naturaleza conducente a una nueva semántica. Tal empresa radicaliza un enfoque tecnicista donde “solamente es aquello que se puede encender, apagar o conectar” (1993: 182). Con ello propone que el orden fundamental de lo que hay no es sino, el de las técnicas de la información. En relación con esto, Kittler ofrece una reelaboración del diagnóstico heideggeriano sobre la época técnica1*, es decir, sobre nuestro presente, donde existe un especial énfasis en los procesos técnicos en la generación de sentido

En un capítulo titulado, La distancia entre el signo y el ruido, sostiene que las materialidades de la comunicación “…sólo tienen sentido cuando han quedado claras dos cosas: en primer lugar, que no hay ningún sentido que carezca de portador físico, como los filósofos y los hermenéuticos han buscado siempre entre líneas. En segundo lugar, no hay ninguna materialidad que en sí misma sea información y pueda producir comunicación” (2017). Incluso es posible tomar un ejemplo desde la obra kitllereana. En opinión del autor el surgimiento del psicoanálisis, se explica por la masificación del cuento infantil, donde es la creación de la figura de la madre quién -cual máquina de escribir- es la encargada de enseñarle la lengua al niño. Ergo, el psicoanálisis, con su carga semiológica, es el resultado de un proceso material de semiologización del rol materno (Kittler, 1990).

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